| Pregón de las Fiestas en Honor de Marķa Auxiliadora Don Zoilo 2006 |
Excmo. Sr. D. José Miguel Ruano León
Consejero de Presidencia y Justicia Gobierno de Canarias |
|
Estimados vecinos y vecinas del Barranquillo Don Zoilo, Buenas Noches. Quiero empezar excusando la ausencia del Presidente del Gobierno de Canarias, Adán Martín, que no puede estar esta noche con nosotros por compromisos ineludibles. Siento que muchos de Vdes. puedan sentirse decepcionados por no estar con el Presidente pero como Consejero de Presidencia y Justicia del Gobierno de Canarias espero no defraudarles. El Pregón es, en las fiestas, el ANUNCIO. Lo que en el pasado representaba un esfuerzo de comunicación para la participación de todos, hoy es un acto que simplemente marca el comienzo de una fiesta propia, en la que vamos a compartir el ser miembros de una colectividad, ser vecinos de El Barranquillo Don Zoilo, participar en las fiestas e invitar a participar a los demás vecinos de Las Palmas de Gran Canaria, a ciudadanos de Gran Canaria y de toda Canarias. Aunque resulte reiterativo en este tipo de intervenciones, debo reconocer que, en mi caso, supone un auténtico motivo de alegría y una verdadera satisfacción estar hoy aquí con ustedes para compartir unos minutos de amistad, a través de estas líneas que anuncian la celebración de sus fiestas patronales en honor a la Virgen María Auxiliadora. Como muchos de ustedes saben, nací en Schamann, en la parte baja de Schamann, donde transcurrió mi niñez, mi adolescencia y mi juventud. Por tanto, es fácil comprender que a lo largo de este periodo de mi vida haya conocido no sólo a mucha gente de mi barrio, sino también, y por su cercanía, del Barranquillo Don Zoilo. Personas con las que mantengo fuertes lazos de amistad y con las que conservo entrañables recuerdos, sobre todo de mi niñez, de lugares y situaciones que permanecen grabados en mi memoria. Como hace más de 30 años los juegos de niños eran bastante diferentes a los de ahora, especial recuerdo tengo de la "guirreas" que echábamos desde los Cuatro Cañones con los del Barranquillo .Por ello, no es extraño que mi satisfacción sea sincera y esté "privado" por estar con Vdes. Alguien dijo una vez que "cuando eres niño vives, y de adulto sólo sobrevives". Créanme, de verdad, cuando les digo que veo en mi memoria escenas y espacios de aquel barrio deprimido que era el Barranquillo cuando yo lo conocí. Desde los primeros tiempos de este barrio, allá por la década de los años 20 del siglo pasado -cuando comenzaron a llegar sus primeros habitantes procedentes, en su mayoría, de Fuerteventura y Lanzarote y de municipios del centro de Gran Canaria, como San Mateo y Valleseco-, hasta el día de hoy, en el Siglo XXI, muchas cosas han cambiado: en el propio barrio, en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y en toda Canarias. Antes emigrábamos desde las islas periféricas hacia Gran Canaria y Tenerife, desde el campo a la ciudad y como no, desde Canarias a Venezuela, Cuba y otros lugares de América. Qué éramos y que somos, que queremos ser los canarios en este territorio atlántico en el que el drama de miles de subsaharianos, hombres y mujeres de raza negra que arriban sin control a nuestras costas, nos recuerda que estamos en África y que somos Europa, la deseada Europa en la que esta pobre gente busca una oportunidad de vida. Una oportunidad que nosotros no podemos dar en nuestras islas, en nuestro superpoblado territorio, pero que nos exige un compromiso: un compromiso de cooperación al desarrollo con ese continente desde Canarias, que debe recordar a España donde deben estar sus prioridades en política exterior y señalar a Europa -a la Unión Europea- que África aspira a tener una esperanza en esta globalización económica que sólo les dejó el papel de la miseria y el hambre pero que observa por televisión cómo vive "el primer mundo". Y como de pobreza hablamos, recordamos ahora que así nació este barrio, el Barranquillo Don Zoilo: buscando el sustento de los suyos, muchos hombres y mujeres que abandonaron sus pueblos de origen, dejando atrás a padres, abuelos, casas y tierras. La necesidad de encontrar mayores y mejores oportunidades, trajo hasta este rincón de Las Palmas de Gran Canaria a familias con apellidos como Fajardo, Reyes, Hernández, Montesdeoca, Alonso, Curbelo, Carreño y tantos otros, que hoy día se han expandido por toda la ciudad, por toda la isla y fuera de nuestras fronteras archipielágicas. Todos los que estamos aquí sabemos que llegar hasta los actuales niveles de bienestar en el Barranquillo de Don Zoilo no ha sido fácil. Si miramos atrás, en nuestra memoria colectiva, inevitablemente vemos pasar ante nuestros ojos al párroco Don Eduardo Villar Reina, aquel sacerdote nacido en Sevilla que convirtió un lugar marginado en un lugar digno, donde sus habitantes se sintieran orgullosos de ser vecinos de este barrio y orgullosos de unos antepasados que trabajaron muy duro y que dieron lo mejor de sí mismos para que sus descendientes tuvieran en la vida las oportunidades que a ellos les fueron negadas. Y de aquel esfuerzo parroquial quisieron que "el Barranquillo" fuera barriada Santa Catalina pero -con la misma dignidad- siguió siendo Barranquillo Don Zoilo ¡ cuántos quisieran hoy vivir en este extraordinario lugar, nexo de la ciudad alta a la baja, surco entre Escaleritas y Schamann! Y aunque el agradecimiento al párroco Villar Reina ha de ser eterno, soy de los que piensan que los actos heroicos no son competencia de una sola persona, sino que los protagoniza la gente humilde y sencilla que, en silencio y día tras día, se entrega en cuerpo y alma para sacar adelante a los suyos, a sus seres queridos, a su familia. Por eso afirmo que en este barrio han habido muchos héroes, personas que calladamente han dado lo mejor de sí para que las condiciones de vida de sus hijos e hijas alcanzaran cotas de bienestar más altas que las suyas. Villar Reina luchó para que este barrio contara con los servicios mínimos esenciales de todo ciudadano, como la luz, el agua y el alcantarillado. Pero hoy, las necesidades de los barrios de ciudades como Las Palmas de Gran Canaria son otras: espacios verdes donde pasear, zonas de recreo infantil, instalaciones deportivas y culturales donde los jóvenes puedan desarrollar su potencial deportivo y creativo; espacios para el encuentro y la diversión y, en definitiva, donde las personas puedan crecer intelectualmente y relacionarse con los demás en libertad y seguridad. En este ámbito se encuentra, indudablemente, la potenciación del asociacionismo y el fomento de la participación social, así como la práctica del deporte. Por lo que, desde esta tribuna espero que el Barranquillo Don Zoilo consiga el Local Social y la Cancha Deportiva que necesita para completar el equipamiento de este importante barrio. Estoy seguro de que estas infraestructuras municipales ofrecerán a los vecinos mayores oportunidades para el encuentro y la participación. Las sociedades desarrolladas no pueden conformarse si quieren seguir avanzando: deben reivindicar demandas colectivas que conlleven un mayor bienestar social. En Canarias hemos logrado altas cotas de satisfacción en Educación, en Sanidad, en los Servicios Sociales, en Transportes -tanto el interinsular, por vía aérea y marítima, como el insular, con más y mejores carreteras-, pero tenemos que seguir mejorando, no sólo en esos ámbitos, sino en otros como el de la Seguridad o la Justicia para garantía de nuestra libertad. Nuestro proyecto como pueblo debe priorizar las políticas sobre las personas, identificar que vivimos en un lugar especial que necesita políticas especiales: de lo más concreto a lo más abstracto, desde nuestro barrio hasta nuestro Archipiélago, de la realidad a los sueños, debemos pensar en nuestra gente como razón de ser cuanto hacemos. Trabajar en la defensa de lo nuestro sin renunciar a los valores universales que como personas tenemos y saber transmitir a España y a Europa que nosotros vivimos aquí, a 2000 km. de Madrid y a 4000 de Bruselas, contribuyendo y, a su vez, demandando nuestro futuro papel de gran vecindad con el África próxima y de especial relación con la América que ayer nos ayudó y en la que aún viven miles de compatriotas. Este es nuestro espacio, un espacio que queremos que sea seguro. A nadie se le escapa, que la seguridad ciudadana nos permite vivir en paz y, entre otras cosas, desarrollar con tranquilidad actividades sociales en las que participen un gran número de personas, como es el caso que hoy nos ha congregado aquí: las fiestas en honor de María Auxiliadora. Sé que los habitantes del Barranquillo Don Zoilo han sido históricamente muy dados al baile y a la sana diversión. Sé también que, a pesar de las penurias vividas por muchos de sus habitantes en épocas pasadas, y seguramente por esa razón y por la necesidad de olvidar, al menos durante unos días, los problemas cotidianos, los vecinos y vecinas de este barrio procuraban poner todo su corazón y su fe en la Virgen, en María Auxiliadora, para que les diera fuerzas y esperanzas, pero también disfrutar del jolgorio, del tenderete. Eran famosas las fiestas que se hacían en "La Casita de Madera" del Paseo de Chil, allá por los años 40, donde además de al juego, los vecinos se daban al baile al son de timples y guitarras y hoy la fiesta tiene que seguir siendo algo nuestro, en la devoción y en la diversión. Y es que las fiestas de María Auxiliadora han sido históricamente muy participativas, ya que hasta ellas se han acercado también vecinos de otros lugares de la ciudad y de la isla, atraídos por el culto a la Virgen y por la gran cantidad de actos que se organizan. En este sentido, hay que recordar la tradición popular del Barranquillo Don Zoilo, que nos habla de carreras de burros y carros, elementos que fueron necesarios para la supervivencia de muchos vecinos del barrio. También nos habla de la vieja tradición de organizar rifas y sorteos que, antaño, proporcionaban algún dinero para la familia que quedó atrás en tierras de Fuerteventura o Lanzarote. Los partidos de fútbol entre solteros y casados, o entre solteras y casadas, los campeonatos de lucha canaria (de los que han salido grandes luchadores para nuestro deporte vernáculo), los bailes de amanecida, pero, por encima de todo, la fiesta religiosa, era, y sigue siendo, la que más gente congregaba. Las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, muy desarrolladas en estos últimos años, han traído consigo un sinfín de posibilidades. Nos han acercado unos a otros a pesar de la distancia y han permitido un mundo más globalizado, aunque no más humanizado. En otra vertiente, estos nuevos medios tecnológicos nos han servido para incrementar también nuestras posibilidades de entretenimiento personal, pero también nos ha aislado un poco más a cada uno de nosotros. Las fiestas populares, como esta en la que tengo la suerte de ser pregonero, suponen dar un paso en la dirección contraria, es decir, una llamada y una invitación a salir a la calle y dejar atrás nuestra vida cotidiana de televisión, videojuegos y equipos informáticos. Me gustaría que todos y todas aprovechemos esta oportunidad que nos ofrece las Fiestas de María Auxiliadora para compartir momentos de alegría y diversión y de reencuentros con vecinos de otros barrios de Las Palmas y de toda Gran Canaria. Quiero agradecer a la Comisión de Fiestas el privilegio que me han dado esta noche y especialmente a su Presidente, Matías Dávila Falcón, por aceptar que fuera yo el sustituto del Presidente y permitirme volver a un lugar como éste, donde tan buenos momentos pasé en mi infancia y mi juventud. Pero especialmente por lo que hacer el pregón representa: Un llamamiento a la alegría, a todos los vecinos y vecinas del barrio, de la ciudad y de la isla, para participar en todos los actos programados y a disfrutar intensamente de unos días de fiesta que, estoy seguro, han sido organizados con el corazón y con la voluntad de engrandecer aún más el nombre del Barranquillo Don Zoilo.
|
|
|
|
|