LORENZO GODOY BARROSO

La calle de nuestro barrio que se llama calle Lorenzo Godoy Barroso Maestro de la Danza, que anteriormente se llamaba Barranco de los Caballos pues era allí a que cuando se morían nuestros animales, ya sean burros, cabras o caballos en su mayoría, eran arrojados alli, se le debe a D. Lorenzo Godoy Barroso que nació en el Valle de Agaete, municipio de la Villa de Agaete, Las Palmas de Gran Canaria, el día 2 de enero de 1.945. Falleció el día 25 de agosto de 1.984, a la temprana edad de 39 años.

Su infancia y adolescencia transcurrieron en un ambiente cultural bastante intenso para el Agaete de la época, donde la actividad teatral, plástica y musical llenaban lo cotidiano y propiciaron el desarrollo de una personalidad transgresora con las normas que le impedían crecer y avanzar y , sin saberlo, le había iniciado en el grand jeté que fue su vida donde, su mente sin fronteras, planearía más allá de su cuerpo hasta el final de sus días.

En la capital de la isla recibió clases de danza con el maestro Gerardo Atienza y Gelu Barbu, siendo un alumno aventajado. La primera vez que debutó como profesional, fue en el Teatro Pérez Galdós, junto a Lucy Cabrera, otra artista insigne del mismo municipio de Lorenzo, la puesta en escena The Médium, de Menotti, dicen que probablemente fue éste el momento en que la magia de la escena se apoderó de él para siempre.

Pero en la Canarias de los 50 era impensable concebir una carrera de danza y Lorenzo marchó a trabajar en una compañía petrolífera americana con sede en el Aaiún hasta que la guerra de Argelia lo devolvió al archipiélago . Ahora apuesta por Europa y, aunque su destino era la ciudad alemana de Düsseldorf, acabó en París ciudad en la que el duende dormido de la danza despierta y le lleva nuevamente a la barra. Después de seis años en la ciudad del Sena, regresa y se produce uno de los encuentros más felices y fructíferos para la danza y para Gran Canaria. De una parte, los años de experiencia y la técnica de toda una estirpe de la mítica escuela Vaganova de San Petersburgo que aportaba Gelu Barbu. De la otra, el ímpetu juvenil, la técnica dancística de la escuela francesa y las ganas de investigar nuevas formas de Lorenzo Godoy.

Fue el bailarín canario con mayor proyección artística. Creó con otros compañeros, el Ballet Contemporáneo de Las Palmas. Participó en la Gala de UNICEF, celebrada en Madrid en 1.978, junto a Eva Borg, bailarina que fuera de las óperas de Berlin, Dresde y Roma, recorriendo el Mediterráneo y Lisboa para ser el primer Calixto mundial de la Celestina. Después vendrían Caracas, New York y México. También participó en el programa de TVE La Danza. Dedicó parte de su vida a la enseñanza, donde logró crear una gran efervescencia artística y acercar al pueblo un arte que era considerado de minorías. A su juicio, la danza era teatro y, como tal, tenía que expresar las tensiones de la sociedad, lo que le valió el calificativo de veneno y pecado de la danza por parte de la crítica que lo apoyaba.

Destacó su labor en el campo de la coreografía, donde colaboró con los principales artistas plásticos y musicales canarios; baste citar como ejemplo Dúos y diálogos, sobre música de Julio Barry, Incomunicación, de Carlos Cruz Castro, Canarios en Jazz o Enigma.
Uno de sus sueños incumplidos fue la creación de una escuela oficial de danza como soporte de un Ballet al estilo del de Cuba, pues afirmaba que con la sensibilidad artística que tiene el pueblo canario este proyecto era viable. Sin embargo, sólo quedó en un gran proyecto.

Su queja de que al artista canario, pese a haber triunfado fuera, aquí se le sigue negando el pan y la sal y que los políticos prefieren escuchar al advenedizo que viene de fuera en vez de atender a los valores de la tierra, parece ser en Canarias un lamento atemporal que se sigue escuchando en boca de otros artistas, aunque posteriormente en el año1.982 ingresó socio de número en el Museo Canario en reconocimiento a su labor artística y didáctica, en lo que él denominó el primer reconocimiento público y social que se le hacía al ballet en Canarias.

Vivir en Las Palmas no era un obstáculo para su realización artística:

"El mar maravilloso y espléndido que nos aísla hace sueño lo que podía ser realidad".