| DON EUSTASIO QUEVEDO RODRÍGUEZ |
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La Calle de nuestro barrio que se llama Calle Eustasio Quevedo, que anteriormente se llamaba Calle Pio X, se le debe a D. Eustasio Quevedo Rodríguez que nació en Aguada de Pasajeros, provincia de Santa Clara, Cuba, fue bautizado en la parroquia de Cien Fuegos. Falleció en Las Palmas, el día 22 de julio de 1.961, a los 57 años de edad. En Canarias, a finales del siglo pasado, se produce un gran movimiento migratorio hacia Cuba. Muchas familias canarias tuvieron miembros que fueron a Cuba a resolver sus precarias situaciones económicas. En aquellos tiempos, tras una estancia de varios años de duro esfuerzo, algunos volvían a su tierra con dinero y otros se aposentaban allá para siempre. Rafael Quevedo Alonso, natural de Tirajana, se va hacia Cuba en busca de fortuna y allí, con su esfuerzo, se labra una situación y se casa con María Rodríguez, también canaria y originaria de Montaña Cardones (Arucas). Al cabo de algún tiempo, Rafael Quevedo tenía un "ingenio" de azúcar y había formado una familia con cinco hijos. Estaba establecido en un pueblo llamado Aguada de Pasajeros (Cienfuegos). Los hijos se llamaban: Felipe, José, Jorge, Eustasio y Julio. En el momento de nacer el sexto hijo, que era una niña que se llamó Susana, se murió la madre. Vuelve Rafael Quevedo a Canarias con sus hijos y contrae nuevas nupcias con Jacinta Pérez Peñate, con ella tiene cuatro hijas más: Consuelo Rafael, Inmaculada y Hortensia. Como era costumbre en aquella época, dos de los hijos ingresaron
en el seminario, estos fueron Julio y Eustasio; pasan bastantes años
en dicho establecimiento pero salen faltos de vocación. Eustasio va a Estudiar a Francia, a la Universidad de Montpellier y cumple sus residencias hospitalarias en Perpignan y Pau. Cuando termina su carrera en las especialidades de medicina y cirugía, hace el doctorado con la máxima calificación. Mientras tanto, había formado su propia familia, se había casado con María Rosa Coll Pons, francesa de origen catalán y que estudiaba en el mismo hospital la carrera de comadrona. Tienen una única hija de nombre Albina, nacida en Pau, donde Eustasio tenía su residencia médica. En todos estos años de estudio demuestra continuamente su vocación enorme, su tenacidad y su gran humanidad de la que daría muestras inequívocas toda su corta vida. Ya lo tenemos en 1.935 con su doctorado y su familia, viniendo con gran ilusión hacia Canarias, donde quería ejercer. Pero su destino era otro. Al llegar a Madrid, ha de esperar unos meses para que sus papeles académicos lleguen por vía Diplomática. Entonces, comienza el fatídico 1.936 y, Eustasio y su familia se ven inmersos en el conflicto de la Guerra Civil. Como era cirujano y de ideas republicanas, se va voluntario al frente en su calidad de médico cirujano, ejerciendo su profesión intensamente todo el tiempo que dura la guerra civil, como responsable de un equipo quirúrgico que se trasladaba por los lugares estratégicos según iban transcurriendo los abatares de la contienda. El final de este terrible enfrentamiento lo encuentra en Aranjuez.
NUEVO CALVARIO Después de un viaje accidentadísimo llega por fin a Canarias con su familia, en el verano de 1.939. Se instalan en San Bartolomé de Tirajana esperando obtener el permiso oficial para trabajar, cosa difícil en aquellos tiempos, sobre todo, cuando había sido de los perdedores de la guerra. Todo se retrasa y mientras, va trabajando medio clandestinamente para ganarse la vida. Inesperadamente llega una orden de detención y encarcelamiento con el fin de "depurar" su trayectoria política. En estas penosísimas circunstancias pasa dos años, hasta que le celebran juicio y lees sobreseída su causa, por no tener ningún motivo de acusación. Tuvo suerte, porque en aquellos momentos no hacían falta muchos motivos para condenar a la gente de otra ideología. El juicio se celebra en Madrid y cuando sale, vuelve a Las Palmas a intentar empezar de nuevo... Entonces, Eustasio Quevedo, todo un doctor con un brillantísimo historial en una en una de las facultades de medicina más prestigiosas de aquellos tiempos en Europa, (Montpellier), se ve obligado a convalidar su título por el "Régimen Nacional" , teniendo en cuenta que ya lo había tenido que convalidar con la "República". Esto quiere decir que tuvo que defender su título tres veces. Después de la tercera convalidación, tiene que dedicarse solo a la medicina interna, él, que era un magnífico doctor en Medicina y Cirugía, ya que en las clínicas solo se podía operar si se era titular de las mismas y además se había de ser adicto al régimen. TRASLADO A LA CAPITAL DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA Eustasio Quevedo se traslada con su esposa y su única hija a la calle León y Castillo nº 230 -antes nº 210- donde instala su vivienda y su despacho, cerca del Paseo de Lugo, por esta razón a este barrio se le llama Lugo, y a Eustasio Quevedo se le conocía por el Médico de Lugo, aunque en el Barranquillo de Don Zoilo se le conocía por el Médico de los Pobres. Hacía sus visitas desde la Plaza la Feria hasta Alcaravaneras y Barranquillo de Don Zoilo. Teniendo en cuenta que era la posguerra y escaseaba todo, la alimentación principalmente, el trabajo, los medicamentos, etc., todo era pobreza y necesidad. Hacía su labor con meticulosidad característica, con su preparación indiscutible y con una intuición clínica que hizo que al poco tiempo su fama se extendiera por la ciudad y por los pueblos, sobre todo del sur. Eustasio Quevedo era una persona tan humana y tan generoso, que cobraba muy poco e incluso si sabía que eran pobres, no les cobraba nada. La gente le llevaba huevos, alguna gallina, tunos..., cosas que ellos podían reunir para agradecer tanta generosidad del "Médico de los Pobres" para unos, o el "Médico de Lugo", para otros. Siempre fue el médico indispensable del Barranquillo Don Zoilo, el médico de cabecera de muchas familias en esta barriada. Su nombre era Eustasio, pero mucha gente encontraba dificultades en pronunciarlo y les resultaba más fácil decirle Don Eustaquio. Es por esta razón que la primera placa de la calle Doctor Eustaquio Quevedo, su hija al verla, pidió al Ayuntamiento que la cambiaran, cosa que hicieron enseguida. Don Eustasio Quevedo Rodríguez murió a la temprana edad de 57 años, de un cáncer de estómago, después de haber padecido muchos años de grandes molestias. Cuando lo operaron, ya era demasiado tarde. Don Eustasio Quevedo, el "Médico de los Pobres", o el "Médico de Lugo", fue un hombre bueno, generoso y muy consciente de su vocación y su deber, en la nomenclatura del Barranquillo Don Zoilo, está la placa con su nombre. |